Hoy, 2 de octubre, Día de los Santos Ángeles Custodios, patrón de la Policía Nacional, debería ser una jornada de orgullo, compañerismo y reconocimiento a la labor que desarrollamos día tras día al servicio de la sociedad. Sin embargo, la realidad es que no tenemos nada que celebrar. Lo que debería ser un día de homenaje se ha convertido en una muestra más del abandono institucional, el desprecio político y la falta de respeto hacia quienes sostenemos con nuestro trabajo diario la seguridad y la convivencia en este país.
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