UPOL vuelve a ser objeto de un nuevo ataque
institucional promovido desde la Dirección General de la Policía y ejecutado, una vez
más, por sus ya conocidos “tres mosqueteros”. No es la primera vez, ni será la última,
que quienes ocupan temporalmente un cargo político utilizan las estructuras
institucionales para intentar desgastar, intimidar y silenciar a quienes no se arrodillan.
Que nadie se equivoque: la Policía Nacional no es la DGP. La Policía Nacional son sus
hombres y mujeres. Son los agentes que patrullan nuestras calles, los que luchan contra
el terrorismo, el narcotráfico y la delincuencia organizada. Son quienes, cada día, se
juegan la vida por la seguridad de los ciudadanos.
